Los colores del moratón


Cuando nos damos un golpe un poco fuerte, nos sale un moratón o hematoma. Si le observamos podemos ver como rápidamente está rojo-rosado, luego morado o negro, después toma un color verdoso, para finalmente volverse amarillo y desaparecer. ¿Por qué nos pasa esto?

El golpe rompe pequeños vasos sanguíneos o capilares debajo de la piel, produciéndose por tanto una acumulación de sangre y tomando un color rosado. El color morado-azulado que adquiere después del primer momento, se debe a que los glóbulos rojos dañados liberan la hemoglobina y está actúa como un pigmento dando ese color a la zona.

Cuando nuestro cuerpo actúa para reabsorber el hematoma, aparecen el resto del colores. En un primer paso la hemoglobina se transforma en biliverdina y el hematoma adquiere un color verdoso. Y en un segundo y último paso, el hematoma adquiere un color amarillo, que se debe a que la biliverdina se convierte en bilirrubina. Cuando toma este color, el hematoma está próximo a desaparecer.

A veces este proceso no ocurre a la misma velocidad en todas las partes del moratón y por eso podemos ver los diferentes colores a la vez.

Para que el hematoma desaparezca, la bilirrubina pasa lentamente a la sangre unida a proteínas y se dirige hacia el hígado, donde sufre una transformación que le hace ser soluble en agua y se secreta al intestino junto con otros componentes de la bilis (y el resto de bilirrubina que no proviene del hematoma). En el intestino se transforma en urobilinógeno y puede tomar dos caminos:

  • Reaborberse y pasar a la sangre, en este caso se le llamará urobilina y se elimina por la orina, dándole el color amarillo.
  • Eliminarse por las heces, en este caso se le llamará estercobilina y da a las heces el color marrón.

Y de esta manera acaba el largo, colorido y doloroso viaje que sucede cuando nos damos un golpe y nos sale un moratón.


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El orquidómetro: es cuestión de tamaño


Este collar de cuentas amarillo y azul, no es para colgárselo del cuello. Y no solo porque no te combina con nada, sino principalmente porque es un instrumento médico. Y yo, después de saber para que se utiliza, me lo pensaría dos veces antes de ponérmelo en el cuello.

Su nombre es Orquidómetro de Prader, sirve para medir el volumen testicular mediante comparación (los números representan el volumen en mililitros). Las cuentas azules indican un estado prepuberal ya que, en condiciones normales, los testículos crecen durante la pubertad, y se mantienen en la vida adulta con un volumen de unos 15-20 mililitros, pudiendo disminuir ligeramente de tamaño en la vejez.

Se utiliza para saber el grado de desarrollo puberal de un adolescente y para valorar el tamaño del testículo en enfermedades que cursan con una disminución del mismo, entre otras cosas.

El orquidómetro, porque el tamaño sí importa.


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¿Qué es un nervio?


Puede parecer una pregunta tonta, ¡todo el mundo sabe qué es un nervio! Lo hemos visto en “Érase una vez la vida”: es una especie de túnel por el que viaja la información a toda velocidad.

Pues yo, durante toda mi vida y hasta 1º de carrera, pensé que los nervios eran unas estructuras microscópicas, formadas por axones que recorrían todo nuestro cuerpo. Y lo más raro de todo es, que no era la única que lo pensaba.

Los nervios son un conjunto de axones  rodeados por tejido de soporte. El axón es la parte de la neurona que se encarga de recoger un estímulo en un lugar de nuestro cuerpo y llevarlo a otro lugar, es una “autopista o un túnel por el que viaja la información a toda velocidad”. Los diferentes axones conducen información de todo tipo: visual, gustativa, táctil, motora, dolorosa, etc.

Cuando un conjunto de axones microscópicos tienen que dirigirse al mismo lugar, se agrupan y son rodeados por un tejido que los protege, formando un nervio, que ya no es microscópico. El nervio más ancho y largo es el Ciático y puede medir hasta 2 cm de grosor en el adulto, nace al final de la columna vertebral y sus diferentes ramas llegan hasta el dedo gordo del pie.

Esto a su vez significa que una misma célula: la neurona, por medio de su axón, va desde la médula espinal hasta el dedo gordo del pie. Y en el caso de Svetlana Pankratova (la mujer con las piernas más largas del mundo) una sola célula mide más de 1,32 metros.


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La verdad sobre la “Pastilla Azul”


Alguna vez habrás escuchado o leído por ahí las historias de algún fantasma, que cuenta lo maravillosas que fueron sus relaciones sexuales tras tomarse una de las famosas pastillas azules. No dudo que esto haya sido así, pero una de dos: bien tenía un problema de disfunción eréctil (aunque fuese leve) en sus relaciones previas o bien se debe al famoso “efecto placebo”.

En resumen, el mecanismo de la erección es el siguiente: el estímulo sexual activa unas neuronas en el pene (terminaciones nerviosas) y mediante una serie de reacciones químicas se produce un aumento de una sustancia conocida como GMPc. El GMPc se encarga de producir una relajación en el músculo de los vasos sanguíneos del pene, lo que provoca un aumento de la sangre en su interior y por lo tanto la erección.

¿Y qué hace la Viagra® en todo esto? Pues se encarga de que el GMPc no sea destruido y permanezca más tiempo en el interior del pene. Es un fármaco que resuelve un tipo concreto de disfución eréctil, la causada por una alteración en la función vásculo-motora del pene, y no otros tipos.

¿Y qué pasa si un hombre sin problemas en sus relaciones se toma una Viagra®? Los estudios médicos hablan de que  tiene poco o nulo efecto entre los que no padecen de disfunción eréctil, pero si que tiene un importante efecto placebo. Es decir que llegarás a ser tan super hombre como tú creas que puedes serlo.

¿Y si se la toma una mujer? Con un poco de suerte le dará dolor de cabeza.

La realidad es que no tiene más efecto sobre la libido que una pastilla de azúcar de color azul, aunque  lo que sí tiene son efectos secundarios y contraindicaciones.

Por lo tanto la Viagra® no produce erecciones sin estímulo sexual. No aumenta el deseo sexual en hombre ni mucho menos en la mujer. No hace tus relaciones más satisfactorias. No te va a convertir en el hombre perfecto. Y no va a hacer que tu mujer deje a su amante o que tu novia vuelva contigo.

Así que dejaté de tonterías: si no estas contento con tus relaciones, busca otra solución y  si crees que puedes tener disfunción eréctil, ve al médico que estará encantado de ayudarte.


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